Kiwi: árbol frutal para el cultivo de kiwis

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Si lo que queremos es cultivar kiwis, y por ende el árbol que da sus frutos, kiwi, tendremos que tener algunas cosas en cuenta. No se trata de una planta resistente, de hecho en temperaturas bajas no se cultivará correctamente y seguiremos unos consejos a tener en cuenta para el crecimiento de esta planta frutal. Originaria de China, una vez introducida en Nueva Zelanda se ha ido cultivando a lo largo y ancho de todo el globo.

Kiwi planta frutal

Se trata de una planta resistente pero que nunca crecerá por debajo de los -18º centígrados. Si queremos que nazca a través de las semillas tendremos que tener en cuenta algunas de estas cosas, veamos:

Cuidados y riego del Kiwi

Gustan mucho de la humedad, por lo que es necesario asegurarse de qué la tierra está húmeda en todo momento.
Y luz. Necesitamos también mucha luz para su germinación. Lo pondremos a la luz del sol para que germinen, y si no es así, utilizaremos luces artificiales que cumplan la misma función.

Una turba rica en nutrientes, tales como la perlita u otros suele ser ideal para este tipo de plantaciones algo más complejas y en las que todo depende de los pequeños detalles para que el cultivo sea totalmente exitoso.

Requieren de un buen abonado, anterior a sus plantación rico en nutrientes. Utiliza un buen abono natural para enriquecer la tierra en la que se va a cultivar.

También tendremos que poner unas guías tutorizadas pues al ser una enredadera requerirá que se le marque el crecimiento a fin de que crezca hacia arriba.

Utilizaremos una maceta grande o directamente lo plantaremos en el suelo. Las plantas suelen crecer demasiado por lo que no es recomendable plantarlas en una terraza. No están adecuados para ello.

Kiwi planta frutal

Germinar las semillas del Kiwi

  1. Elige un buen Kiwi de carácter orgánico para que se tenga éxito en la germinación de sus semillas. De esta manera nos aseguramos de que nacerá correctamente.
  2. Lo primero de todo las limpiamos bien, después colocaremos las semillas en una taza con agua, dónde las tendremos durante una semana.
  3. Utilizaremos el calor del ordenador o tele para que el agua de esta taza esté siempre templada y no fría. Para evitar el crecimiento de bacterias que puedan dañarlas lo ideal es cambiar el agua cada día.
  4. Una vez hayan germinado (aparezcan los primero brotes pequeños de las propias semillas), las transplantaremos a una maceta más grande, con mucha humedad y una turba rica en nutrientes. Y esperamos a que nazcan los primeros brotes con sus hojas. Para ello necesitaremos bien de luz del sol o luz de crecimiento artificial.

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